Quiero escribir, pero no puedo. Ideas me sobran, pero desordenadas, discontinuas. Son como un ovillo de lana enredado, una ensalada revuelta.
Quiero ordenarlos, pero salen nuevos, sin encontrar el rumbo a los anteriores Ideas locas, ideas simples, ideas interesante. Poco útiles si no les puedo encontrar el fin, la resolución. Creo que el punto es que soy muy holgazán para empezar y terminar un tema: cuando veo que lo puedo hacer, que no falta mucho para terminar, encuentro uno nuevo para empezar y me olvido del anterior. No conozco la razón. Creo que es mi costumbre de toda la vida, aprendida inconscientemente.
Prefiero no echarle la culpa a nadie por mis propios errores y defectos, pero veo que en ese aspecto soy muy parecido a mi padre. Soy desordenado cuando encaro un proyecto. Debo hacerlos siguiendo un plan, acostumbrarme a escribir al menos una serie de diez pasos a seguir, etapas a completar, o subproyectos. Si alguno de esos puntos puede ser desglosado en pasos más cortos, debe hacerse. Invertir al menos algunas horas a pensar en un proyecto me permitiría finalizarlo más fácilmente
El punto es que siempre tengo una excusa para no hacerlo, para no empezar, para no pensar, para no planificar. Y no hay excusas valederas. Es necesario enfocarse en un proyecto, en la idea, en los pasos, escribirlos en papel, hacer un esquema, borrar, tachar, tirar lo que no sirva, y dejar un boceto definitivo. Y es necesario hacerlo en papel, no en otro medio, y mucho menos electrónico. Lo que se hace en papel comienza a hacerse real, material.
Luego ese boceto puede ser informatizado. Pero el trabajo inicial en papel es imprescindible. Al trabajar sobre el papel, uno puede enfocarse en ello, sin distraerse en el cómo. En la computadora las distracciones son demasiadas, desde el menú hasta las múltiples posibilidades de formateo y cambio de cada cosa. Y si uno no tiene una idea exacta de qué es lo que quiere, qué necesita, sólo logrará que lo empezado no sea finalizado nunca. Por ello, es necesario empezar en papel, tal como hoy empiezo estas notas.
No es un diario, sino simplemente un anotador de ideas. Algo que me permita frenar el caos, elegir algo y escribir sobre ello. Y en papel. Luego lo pasaré a mi blog seguramente, si lo tipearé en mi Palm, o si lo dejo simplemente donde lo escribí por primera vez. Tampoco sé con absoluta certeza si me servirá, pero tengo que probar, intentarlo al menos.
Hoy es un día ideal para ello: está lluvioso, fresco y la penunmbra invita a escribir. Y voy a aprovechar.
Una vez asistí a una conferencia cuyo tema era "La tristeza como origen de la creatividad literaria", o algo por el estilo. Básicamente, comentaban que el estado de ánimo ideal para crear literatura es la tristeza, y la melancolía.
Aunque siempre me negué a creerlo, es real que cuando estoy feliz, alegre, no puedo escribir; simplemente no sale nada, no aparecen las palabras. En cambio, en un día como hoy, nublado, gris, de cierta penumbra, con la melancolía adicional de las gotas de lluvia en el patio, quiero escribir.
Por ejemplo, quiero escribir un libro. Una novela para ser exacto. Tengo la idea, tengo algunos personajes. Tengo definida la personalidad y el nombre del héroe. Pero simplemente no me siento a escribirla. Eso es pereza, pereza mental.
De hecho, siempre tengo ideas sobre algún artículo para mis blogs, pero quedan en eso, en la idea, y no los plasmo, siempre con la misma excusa: "no hice tiempo".
Y se trata simplemente de una mentira a mí mismo. En realidad soy haragán, perezoso; tengo que romper ese círculo vicioso.
Volviendo a los planes, una cosa que nunca me gustó es hacer planes. Es que los veo como el primer paso para "no" ejecutar un proyecto. En otras palabras, cuando planifico algo, me quedo en la planificación y nunca lo llevo a cabo. Desde mi infancia fui así. Entro en un círculo vicioso de "para qué voy a planificar tal cosa, si luego eso provoca que no la termine?". Y al no planificar generalmente termino por no hacerlo, justamente porque no tengo un plan Con estas palabras, espero romper ese círculo vicioso, y aprender a romperlos antes que me lleven al fracaso de mis ideas y de mi vida personal.
Me tiene que quedar marcado a fuego que los planes comienzan en el papel, y que luego puedo ayudarme con una computadora o un software, si así lo deseo. Pero inicialmente las idieas principales, el desarrollo básico, los pasos más importantes, tiene que estar plasmados en papel.
Incluso algo tan simple como los artículos para mis blogs, o un mensaje nuevo de marketing para mis clientes.
Las ideas sobre el papel hacen que físicamente comiencen a existir.
02/ene/2011: Si yo pudiera...
Quiero escribir, pero no puedo. Ideas me sobran, pero desordenadas, discontinuas. Son como un ovillo de lana enredado, una ensalada revuelta.Quiero ordenarlos, pero salen nuevos, sin encontrar el rumbo a los anteriores Ideas locas, ideas simples, ideas interesante. Poco útiles si no les puedo encontrar el fin, la resolución. Creo que el punto es que soy muy holgazán para empezar y terminar un tema: cuando veo que lo puedo hacer, que no falta mucho para terminar, encuentro uno nuevo para empezar y me olvido del anterior. No conozco la razón. Creo que es mi costumbre de toda la vida, aprendida inconscientemente.
Prefiero no echarle la culpa a nadie por mis propios errores y defectos, pero veo que en ese aspecto soy muy parecido a mi padre. Soy desordenado cuando encaro un proyecto. Debo hacerlos siguiendo un plan, acostumbrarme a escribir al menos una serie de diez pasos a seguir, etapas a completar, o subproyectos. Si alguno de esos puntos puede ser desglosado en pasos más cortos, debe hacerse. Invertir al menos algunas horas a pensar en un proyecto me permitiría finalizarlo más fácilmente
El punto es que siempre tengo una excusa para no hacerlo, para no empezar, para no pensar, para no planificar. Y no hay excusas valederas. Es necesario enfocarse en un proyecto, en la idea, en los pasos, escribirlos en papel, hacer un esquema, borrar, tachar, tirar lo que no sirva, y dejar un boceto definitivo. Y es necesario hacerlo en papel, no en otro medio, y mucho menos electrónico. Lo que se hace en papel comienza a hacerse real, material.
Luego ese boceto puede ser informatizado. Pero el trabajo inicial en papel es imprescindible. Al trabajar sobre el papel, uno puede enfocarse en ello, sin distraerse en el cómo. En la computadora las distracciones son demasiadas, desde el menú hasta las múltiples posibilidades de formateo y cambio de cada cosa. Y si uno no tiene una idea exacta de qué es lo que quiere, qué necesita, sólo logrará que lo empezado no sea finalizado nunca. Por ello, es necesario empezar en papel, tal como hoy empiezo estas notas.
No es un diario, sino simplemente un anotador de ideas. Algo que me permita frenar el caos, elegir algo y escribir sobre ello. Y en papel. Luego lo pasaré a mi blog seguramente, si lo tipearé en mi Palm, o si lo dejo simplemente donde lo escribí por primera vez. Tampoco sé con absoluta certeza si me servirá, pero tengo que probar, intentarlo al menos.
Hoy es un día ideal para ello: está lluvioso, fresco y la penunmbra invita a escribir. Y voy a aprovechar.
Una vez asistí a una conferencia cuyo tema era "La tristeza como origen de la creatividad literaria", o algo por el estilo. Básicamente, comentaban que el estado de ánimo ideal para crear literatura es la tristeza, y la melancolía.
Aunque siempre me negué a creerlo, es real que cuando estoy feliz, alegre, no puedo escribir; simplemente no sale nada, no aparecen las palabras. En cambio, en un día como hoy, nublado, gris, de cierta penumbra, con la melancolía adicional de las gotas de lluvia en el patio, quiero escribir.
Por ejemplo, quiero escribir un libro. Una novela para ser exacto. Tengo la idea, tengo algunos personajes. Tengo definida la personalidad y el nombre del héroe. Pero simplemente no me siento a escribirla. Eso es pereza, pereza mental.
De hecho, siempre tengo ideas sobre algún artículo para mis blogs, pero quedan en eso, en la idea, y no los plasmo, siempre con la misma excusa: "no hice tiempo".
Y se trata simplemente de una mentira a mí mismo. En realidad soy haragán, perezoso; tengo que romper ese círculo vicioso.
Volviendo a los planes, una cosa que nunca me gustó es hacer planes. Es que los veo como el primer paso para "no" ejecutar un proyecto. En otras palabras, cuando planifico algo, me quedo en la planificación y nunca lo llevo a cabo. Desde mi infancia fui así. Entro en un círculo vicioso de "para qué voy a planificar tal cosa, si luego eso provoca que no la termine?". Y al no planificar generalmente termino por no hacerlo, justamente porque no tengo un plan Con estas palabras, espero romper ese círculo vicioso, y aprender a romperlos antes que me lleven al fracaso de mis ideas y de mi vida personal.
Me tiene que quedar marcado a fuego que los planes comienzan en el papel, y que luego puedo ayudarme con una computadora o un software, si así lo deseo. Pero inicialmente las idieas principales, el desarrollo básico, los pasos más importantes, tiene que estar plasmados en papel.
Incluso algo tan simple como los artículos para mis blogs, o un mensaje nuevo de marketing para mis clientes.
Las ideas sobre el papel hacen que físicamente comiencen a existir.